Algunos recuerdan con nostalgia una época en la que la mayoría de los objetos que nos rodeaban estaban fabricados con metal o madera, cuando las posibilidades del plástico apenas estaban explotadas. Estos materiales tienen una cualidad que parece haber desaparecido en la mayor parte de los nuevos objetos que conforman nuestra vida cotidiana: su fácil reparación. Hoy en día, el mundo ha cambiado y una gran parte de los elementos a nuestra disposición están hechos de plástico, un material del que actualmente hay más de 2.000 tipos patentados, una cifra que no hace que crecer año tras año.

 

La creencia popular es que un pedazo de plástico roto o agrietado no se puede reparar y necesariamente tiene que tomar el camino del reciclaje, si no acabar en el vertedero. Sin embargo, varios años de experiencia en el sector nos han proporcionado las mejores técnicas y nos permite conocer las características de las principales familias de plástico y trabajar con ellos. Ofrecemos gran variedad de servicios de soldadura plástica de parachoques para camiones y coches además de reparaciones de tubos, contenedores y depósitos de maquinaria agrícola, con un acabado mucho más duradero gracias al uso de adhesivos plásticos para reparar piezas rotas.

De hecho, la durabilidad es debido al hecho de que la soldadura de plástico es de alguna manera una “nueva fusión del plástico original”. Teniendo en cuenta que todos los objetos de plástico se hicieron a partir de un molde en el que se le dio forma aplicando una temperatura y presión específica, la soldadura juega con los mismos factores para reparar el daño. El soldador de plástico hace que su aplicación con la presión y temperatura correspondiente al tipo de plástico, funda la nueva pieza con la parte existente.

Esta técnica tiene muchas ventajas. En primer lugar, es muy económico ya que los plásticos son baratos en comparación con otros materiales, además la soldadura mantiene una pieza original, lo que la hace mucho más duradera que otras piezas similares utilizadas en paragolpes. Asimismo, esta técnica evita el humo y los olores, ya que el plástico caliente no se quema, se derrite. La reparación de estas piezas permite la reutilización de una gran variedad de plásticos irrecuperables.